7 oct 2015

KOUDELKA EN MADRID

He aquí la obra de un fotógrafo nómada.

La muestra que dice al mundo que todo eso pasó: la guerra, la represión, la vida. Se expone en Madrid el trabajo de Josef Koudelka , testigo de la invasión de Praga por parte de los soviéticos, del día a día de los gitanos, el ingeniero aeronáutico que dejó su carrera para dedicarse a disparar con una cámara.


                   Una de sus fotografías más reconocibles: la hora exacta de la toma de Praga

Koudelka, que nació en Checoslovaquia en 1938, y a los 30 años decidió cambiar  su trabajo por la fotografía. Su cámara retrató la toma de la capital y más tarde se dedicó a retratar las costumbres de un pueblo tan olvidado como marginado y mal entendido: los gitanos. 

Vivió con ellos, dormía en el suelo y comía lo que ellos comían, a veces animales en mal estado, según ha confesado en alguna entrevista.



                                            Koudelka pasó años fotografiando al pueblo gitano

Ha recibido premios importantes, como la medalla d ela Royal Society Photographer.

Koudelka, el hombre tras la cámara, se ha mostrado casi siempre con pocas ansias de protagonismo, y si bien aprovechó después las ventajas de trabajar para la agencia de fotografía Magnum, algunas de sus fotos las firmaba al principio como "P.P" (Prague Photographer).




                                     Un soldado apunta a un civil en Checoslovaquia

La obra se expone en la Fundación Mapfre y podrá visitarse hasta el 29 de noviembre.

Hace unos días el escritor Antonio Muñoz Molina describía así en este artículo al original artista:

El fotógrafo, el hombre de espíritu libre, es un gitano y un forastero en una sociedad totalitaria, un transeúnte en el mundo en el que cada persona está atada y grapada a su lugar obligatorio.

30 sept 2015

UNE OULED NAIL: LEHNERT Y LANDROCK

Me impactó desde el primer momento. La madurez y la fuerza de su mirada, las monedas que adornan su vestuario, su pelo, la seriedad de su gesto. Pero lo que más me fascinó fue su gran belleza, sumida en la tristeza, y la decisión que reflejan sus ojos. Esta foto tenía algo muy especial, y en cuanto a su antigüedad...¡ni más ni menos que de hace un siglo!

 Me topé con este retrato hace tiempo, hojeando un libro de baile ("La danza mágica del vientre", de Shokry Mohamed). En el pie de foto ponía: <<Cara de Gazía o bailarina egipcia>>. Mentira, pero eso lo sé hoy. Quería saber más sobre esta chica, sobre estas exóticas bailarinas, estas desconocidas que nunca supieron la curiosidad que despertaban (y siguen despertando) al extranjero, tanto, que su danza es hoy un boom estudiado en varios países.Quería saber quién era esta supuesta "bailarina egipcia", cómo vivía (o malvivía), porqué bailaba, porqué su foto había acabado en la página de mi libro, y, sobre todo, porqué tenía esa mirada tan profunda. ¿Quién era esta joven bailarina? ¿Fue famosa, como aquellas que empezaron a poner de moda la "Danza del vientre" en Occidente, gracias al colonialismo? ¿Quién era el fotógrafo que con tanta precisión había captado la belleza en este rostro tan duro? ¿Había hecho más fotos? ¿Dónde: en Egipto, en Marruecos...?¿Por qué había viajado hasta allí?

                                               

Y empezó el periplo. Buscando información sobre los bereberes, me dí cuenta de un detalle especial: la chica de la foto lleva una marca en la frente, símbolo de la cultura Bereber.Gracias a Internet (fuente insaciable de información para lo bueno y lo malo), empecé una cadena de páginas web hasta llegar a la fuente madre de la famosa foto difundida por el ciberespacio y mi libro... Wikipedia. Sí, no era algo muy fiable ni erudito, pero tirando de la manta llegué a otros links que me revelaron más información...y esta sí que era fiable, además de constatar que no era yo la única a la que la foto le traía de cabeza y tenía impactada.
Así descubrí que la chica fue fotografiada en Túnez capital hacia 1910 por el el checo Rudolf Lehnert (uno de las más famosos "orientalistas" de la época). Descubrí también otras versiones de la foto, tipo postal (la original), en la que en la parte de abajo pone en francés:  Une Ouled Naïl.  Una Ouled Naïl ,haciendo referencia a la tribu de este mismo nombreprocedentes de Argelia, en la que sus mujeres bailan casi desde niñas para poder pagarse su dote y después casarse.Otras ejercían la prostitución (según me he informado). Probablemente la chica de la foto viajó a la ciudad de Túnez parar eso...
Las danzas de estas bailarinas son las antecesoras del estilo que actualmente se ha puesto tan de moda, llamado "Tribal Americano" , sobre todo en cuanto a los vestidos, las joyas que se ponían, los adornos, el maquillaje...tal vez por ello me resultó familiar este rostro y su estética. Con lo que he encontrado, éste es el vídeo que creo que más se adecua a cómo deberían bailar estas niñas- mujeres



Gracias a mi descubrimiento conocí el buenísimo trabajo (que me tiene embelesada desde hace meses) de Rudolf Lehnert (1878- 1948), un fotógrafo enamorado del norte de África que a principios de siglo XX viajó a Túnez inmortalizando su viaje y las bellas imágenes del país. Más tarde se asoció con su amigo alemán Franz Landrock, quien se ocupaba de los negocios, y abrieron una tienda- estudio de fotografía en la Avenida de Francia de Túnez entre 1904 y 1914. Después se instalaron en El Cairo, donde parece ser que aún sigue un nieto de Lehnert gestionando la tienda de postales. En esta página se pueden ver muchas de las fotografías de Lehnert y Landrock, tomadas en el norte de África

En cuanto a al chica de la foto, todavía no sé cuál es su identidad exacta, ni cómo se llamaba, ni su edad.Pero ya sé bastante. Sé que era bereber, y que no era egipcia, probablemente era argelina. Sé que viajó a al ciudad para hacer lo que hacían las mujeres de su tribu: bailar a cambio de dinero. Tal vez luego volviese a casarse, o tal vez se quedase a formar más bailarinas.

Y creo que puedo entender mejor porqué me mira tan fijamente. Y se me antoja pensar que estaba cansada de llevar esa vida, de ser vista, seguramente, como una prostituta ( ¿llegaría a ejercer?). De todas formas, las bailarinas no eran muy bien vistas por el resto de la sociedad. Tal vez que le tomasen esa foto fue un trámite más, parte de un espectáculo al que estaba abocada desde el momento en que nació. Quizá no se la tomase ni el mismo Lehnert. Tal vez le diesen dinero por dejarse fotografiar, o tal vez le diese igual. Me la imagino lejos de su familia, siendo casi una niña, aparentando ser una mujer.Y creo que se sentía sola.


Y estoy segura de que nunca pensó que su imagen daría la vuelta al mundo. Triste, decidida, maquillada, preparada para su actuación. De una belleza extraordinaria, singular y delicada, con una mirada que probablemente guardase todo su odio y sus esperanzas.

3 dic 2014

OTOÑO EN CERCEDILLA

Lo reconozco: nunca ha sido mi estación favorita. Incluso diría que el anuncio del frío y la consagración de la oscuridad sobre la luz son sombras que guardo en mi interior durante todo el año.

Pero hay algo bello en esta cuenta atrás hacia el solsticio. Y a veces la contradicción se hace realidad, por que cuando llueve con fuerza y durante días la montaña vuelve a estar viva y un verde esmeralda salpica mis ojos, que se posan en los árboles y arbustos ya amarillentos, marrones, anaranjados incluso. Sí, es esa paleta de colores perfecta, la sensación de que la vista no se cansa de mirar.

La naturaleza va echando poco a poco lo que no necesita. Las hojas caducas tocan el suelo para nutrirlo en un futuro; lo que era meramente pasajero se va, es expulsado y cumplirá potra función. No está preparado para afrontar el frío helador ni la nieve que vendrá. La tierra da entonces sus frutos como si en un toque de atención a los animales (y a nosotros sobre todo, que somos los más animales) nos dijese que ya es la hora de recolectar, de ir a verla y recoger el alimento para prepararse para la larga temporada que nos espera, en la que ella estará cubierta e inerte.

En Cercedilla, pueblo de la Comunidad de Madrid, Siete Picos se ve desde un marco diferente. Los colores parecen fusionarse, degradarse, subir y bajar. Las pocas horas de sol, el frío y la lluvia penetran en la tierra con un suspiro helado.

La naturaleza parece decir que, contrariamente a lo que pensamos, ahora está más viva que nunca.
















9 feb 2013

Y todo por una foto

<<Y todo por una foto. Hay que ver lo que hizo este hombre con una foto>>. Las palabras son de Josefa Larra, una de las protagonistas del documental "El Americano" ( realizado por  Lluís Jené para la Televisión de Cataluña y emitido en 2006 en Televisión Española), que narra cómo cambió la vida de los habitantes de Deleitosa, una pequeña población de Cáceres, cuando en 1951 la revista norteamericana "Life" publicó un reportaje sobre ellos.

                                                            Fotografía de la revista con el reportaje escrito

Y es que contar una historia, tomar una fotografía en un momento dado o escribir unas líneas sobre ésto o aquéllo puede cambiar la vida de muchas personas. El periodismo puede influir no sólo en las decisiones de quienes leen un periódico o escuchan la radio: a veces la vida cambia para quienes sin saberlo se han convertido en los protagonistas del rostro que pone cara a la guerra, del cuerpo que ejemplifica lo que es pasar hambre, del sonido de dolor de la persona que se queda en la calle.

A principios de los años 50 España era un país atrasado en comparación con el resto de Europa, políticamente aislado por el régimen de Franco y que aún no se había recuperado de las heridas de la Guerra Civil. Es por ello que la revista "Life" encomendó al reportero Eugene Smith realizar un documental fotográfico sobre una de las zonas más pobres del país: Extremadura. No fue la primera vez que ésta zona era retratada para la historia contando sus miserias: el director de cine Luís Buñuel ya lo había hecho en 1933 filmando "Las Hurdes, tierra sin pan".

                                                           Fotografía de Deleitosa. Eugene Smith para la revista "Life"

El fotógrafo Eugene Smith (considerado como uno de los padres del fotoreportaje), que ya había trabajado en  Japón durante del II Guerra Mundial, tenía experiencia y cierto renombre. De esto lógicamente, poco sabían los habitantes del pequeño pueblo extremeño a su llegada. Ni de esto ni de las consecuencias que aquellos disparos de la cámara tendrían en sus vidas.
Durante el tiempo que estuvo en el pueblo retrató con su cámara momentos íntimos de la vida de sus habitantes, como un velatorio, y cotidianos, como a la muchacha que llevaba el pan en su cabeza. Otros los preparó aposta para la ocasión, como a una niña vestida de comunión; y no faltaron los retratos de los rostros representativos del poder de entonces: el cura, la Guardia Civil y el Alcalde. El reportaje fotográfico salió en mes de abril de 1951 bajo el título de "Spanish Village" (pueblo español). El objetivo de Smith era denunciar la pobreza extrema y la falta de recursos de ésa España franquista, para lo cual, según algunos entrevistados en "El Americano", acentuó aún más la miseria del pueblo en sus fotografías, aunque sin llegar a manipularlas.

La revista se vendió en Estados Unidos (que en aquel momento buscaba un acercamiento a Franco). Uno de los muchos americanos que la compró fue Charles H. Calusdian, de California, quien se sorprendió de la belleza de una chica que aparecía en una fotografía. Tanto es así que dio con su dirección y empezó a escribirle cartas de amor. Esa chica era Josefa - de quien ya se ha hablado en la entrada, y aparecía en una fotografía velando el cadáver de su abuelo junto con otras mujeres.

                      Reportaje de "Life". Josefa es la joven del centro que mira a su abuelo directamente

Al empezar a recibir las cartas del americano, todo el pueblo se hizo eco de la noticia, y Josefa empezó a recibir presiones incluso en su familia para aceptar la propuesta de Charles de llevársela a Estados Unidos. Ella, que en aquel entonces tenía sólo 19 años, no entendía nada. Tenía novio en su pueblo y era a él a quien quería. Sin embargo, y como narra en el documental, la presión fue tan fuerte que tuvo que abandonar el pueblo y se fue a trabajar a Cataluña. El documental sigue ahondando en las consecuencias que esas fotografías tuvieron tanto para la familia de Josefa como para otras de Deleitosa, y cómo a día de hoy recuerdan la visita de Smith aquellos que siguen viviendo allí, y el revuelo extraordinario formado por las cartas del americano. No hay lugar a dudas: todo el pueblo creyó que el joven californiano era rico y se llevaría a su vecina para hacerla artista o algo similar. Sin embargo, la realidad era muy otra: Charles era un trabajador normal y corriente, hijo de inmigrantes, que vivía sin ningún tipo de lujo, tal y como él mismo afirmaba en el documental. Tras ser rechazado por Josefa se casó y tuvo una hija, divorciándose al poco tiempo.

La reflexión que la propia Josefa hace al final del vídeo es probablemente  la más interesante y que mejor resume uno de los puntos más importantes de esta historia: que todas las decisiones en torno a ella parecían tomarlas otros. El papel de la mujer en esa época, como bien recuerdan sus hermanos, estaba muy definido por las decisiones de los varones; entre otras cosas ellas debían tener novio cuanto antes, pues de estar con varios hombres se consideraba que estaban "usadas" y eran repudiadas.

<<Tal vez yo me liberé de todo eso al salir del pueblo>>- Afirma Josefa, quien nunca se ha casado, mientras recuerda cómo se sentía aquella joven que fue un día, que nunca había salido de Deleitosa, al recibir la presión de casarse con un completo desconocido.

La intención de Charles no era mala, pero revolucionó a los vecinos de los años 50 de esta población, y obligó indirectamente a esa joven a salir a un mundo que desconocía. Tal vez Smith le hizo un favor al retratarla y colocar su foto en la página central del reportaje. Tal vez el dolor de Josefa fue grande al perder a su amor del pueblo y verse forzada a migrar, tal vez tuvo que deshacerse de la inocencia de quien no conoce nada para abrirse al mundo. Tal vez es una excusa decir que eran otros tiempo y que la sociedad ha cambiado mucho, que antes cuando uno abandonaba el único hogar que conocía lo abandonaba todo. Huelga decir que no existían redes sociales, ni móviles, y que para comunicarse había que verse en persona o depender de unas cartas que bien pudieran perderse por el camino. Tal vez hoy no le hubiese hecho falta abandonar su vida en Deleitosa. Sí, entonces todo era distinto, aunque las personas sean las mismas.
Pero no parece que le saliese mal del todo, y haciendo una lectura positiva del relato, la propia Josefa ha seguido soltera porque ella ha querido. Tal vez tenga razón y se liberó gracias a tener que verse forzada  a huir.


Algunas fotografías más del reportaje de Smith:

                                                                                             Mujeres trabajando

                                                                                             Gurdias Civiles

                                                                                      Chica llevando pan