10 dic 2014

BAJARSE AL MORO

En España se popularizó en los años 90 la expresión "bajarse al moro" en referencia al hecho de ir a Marruecos a comprar o consumir hachís. Se hicieron una obra obra de teatro y una película bajo este título.Y es que el cultivo de esta droga estuvo permitido en Marruecos hasta hace no mucho.

No es de extrañar que muchos españoles relacionen Marruecos con hachís, con droga, con una especie de mercadillo en forma de un país del que desconocen todo lo demás. No en vano en algunas regiones se ha vivido durante mucho tiempo de esto, aunque hoy es ilegal.
Es tristísimo ver cómo toda la historia, la cultura, la gente, los hábitos distintos de los nuestros (y otros no tanto) pasan totalmente desapercibidos antes los ojos de quien no conoce más que lo que ha oído del país vecino. El colmo de la estupidez reduccionista, simplista.


                                                      Carátula de la película "Bajarse al moro"

Hoy me gustaría contar una anécdota que viví en Marruecos hace tan sólo unos meses. Por casualidad conocí a un grupo de españoles que estaban recorriendo el país de punta a punta, en moto. Sí, estos "aventureros" se ponían sus trajes de motero con todas sus protecciones y tras unas horas en la carretera iban a descansar.... al mejor hotel de la ciudad. Eso sí, siempre seguidos por un camión enorme que les llevaba sus maletas y otras comodidades, y con el guía que les había organizado el viaje.
Así es, esta es la última moda: ir de aventurero- motero por el día (con unas pocas horitas está bien) y planchar la oreja en un hotelazo cinco estrellas. Amén de cenar en un restaurante caro. No seré yo quien diga que después de montar en moto esta gente no necesite una ducha decente y descansar en condiciones, pero entonces, amigos, olvidémonos de la "aventura"que estos individuos se jactaban de realizar.

Me les presentaron esa misma noche, pues unos marroquíes que había conocido hace unos días me avisaron de que trabajarían en turismo con ellos, que sería agradable para mí intercambiar experiencias.
Así que nada más conocerme y como colofón final a este gran día, se les ocurrió preguntarme (ya que yo era española, cómo iban a hacer ellos el esfuerzo de comunicarse en otro idioma) cómo podían conseguir hachís. Sí, está claro, si lo quieres no te quedes en tu pueblo: cruza el estrecho de Gibraltar, después farda de motito con tu cara de gilipollas en cuatro aldeas, ignora toda la cultura que tienes delante y luego pregunta por ello. Es fácil... ¿Cómo no te lo van a dar? ¿Cómo no, a tí? ¿No era este el paraíso de la droga? ¿Por qué no joder un poco más al país vecino sin tan siquiera preocuparte de cómo lo está pasando la gente que día a día te sirve en los hotelazos, en los restaurantes...?
No contentos con pedir esto (a mí me preguntaron, a los marroquíes casi se lo exigían) y en vista de que no estábamos por la labor de ayudarles, pidieron algo más. <<Bueno, ahora al llegar al hotel preguntaremos dónde están aquí la fiesta y las chicas>>. Date, date. Así que te vas a Marruecos a por droga, fiesta y chicas. Faltaría más que a tí, turista adinerado y cobarde te faltase algo de esto. Ni que decir tiene que jamás se les pasó por la cabeza pensar qué consecuencias podía tener para los marroquíes que les acompañaban en su viaje estar relacionados con tráfico de hachís, ni que en un país musulmán (en el que no se bebe alcohol a la ligera) no iban a encontrar la tasca del tío Antonio, especialidad en vinos, en la primera calle. 
Para estos estúpidos con dinero la ecuación estaba clara: cuanto más inversamente proporcional es el número de billetes con respecto a la inteligencia; más me creo con derecho a exigir en este nuevo lugar.

Y lo peor de todo ello no es ni si quiera el hecho de que consigan droga o no (que cada uno haga lo que quiera), ni siquiera que aparenten algo que no son, ni siquiera que se crean superiores, ni siquiera que no sepan leer un mapa ellos solitos.
Lo peor es que tras esta visión tan simplista que define a una cultura sólo como productora de droga, que cree que eso es lo único que puede ofrecer, se esconde algo mucho peor: el desinterés absoluto por conocer nada más, por mirar de verdad, por vivirla de verdad, por conocer su gente, hablar con ellos, conocer su historia y contarles la tuya, intentar verlo de forma objetiva, con lo bueno y lo malo, sumergiéndote en sus calles, en su vida diaria, respirándola de verdad.



                                             Artwork del conjunto de arte urbano Boamistura 

Sé que muchos de estos moteros (y muchos más que viajan como ellos) llegarían después a su casa enseñando las fotos de su "aventura": aquí en el desierto, esta de una ciudad, esta en la carretera.... y estoy segura de que sus familiares y compañeros de trabajo pensarán de ellos lo que ven. <<¡Qué tíos, qué valor, qué gran hazaña!>>. Son los que fardarán y fardarán, e incluso ellos mismos se creerán que han logrado un hito. Y sin embargo son los mismos que jamás se han interesado por descubrir algo más allá de su viaje organizado, son los mismos que nunca han intentado chapurrear "dariya" y ni de lejos son capaces de sentarse a comer y beber con un marroquí autóctono fuera de su circuito de hotelitos y buenos restaurantes. Han hecho un viaje sin enterarse, solo porque así estaba programado. Y lo peor es que nunca han querido ver más, se han regocijado en sentirse superiores y exigir mierdas: cosas absolutamente prescindibles para el viaje.

No pretendo que todo el mundo viaje con una mochila a la espalda, ésa no es la cuestión. La cuestión es qué sentido tiene faltar así al respeto, faltárselo a uno mismo perdiéndose lo mejor, dar palmas de alegría por ser ignorante y además sentirse orgulloso. Salir de tu país, de tu cultura, de tu círculo, para acabar haciendo lo mismo que haces allí. ¿Es realmente necesario?

Porque mientras sujetos como los de esta historia exigían estupideces a ciegas gastándose un dineral, el camarero que les atendía hablaba cinco idiomas, el de la recepción sabía más historia de España que ellos e incluso los comerciantes sabían más de la actualidad de nuestro país que ellos.

Y mientras sigamos con esta visión tan estrecha de la realidad, negando de antemano lo que los otros nos ofrecen, imponiendo de forma cínica y autoritaria nuestros caprichos; mal nos irá, por mucho dinero que se tenga para pagar esto o aquello. El dinero va y viene, pero saber buscar recursos y tener inteligencia no. 

3 dic 2014

OTOÑO EN CERCEDILLA

Lo reconozco: nunca ha sido mi estación favorita. Incluso diría que el anuncio del frío y la consagración de la oscuridad sobre la luz son sombras que guardo en mi interior durante todo el año.

Pero hay algo bello en esta cuenta atrás hacia el solsticio. Y a veces la contradicción se hace realidad, por que cuando llueve con fuerza y durante días la montaña vuelve a estar viva y un verde esmeralda salpica mis ojos, que se posan en los árboles y arbustos ya amarillentos, marrones, anaranjados incluso. Sí, es esa paleta de colores perfecta, la sensación de que la vista no se cansa de mirar.

La naturaleza va echando poco a poco lo que no necesita. Las hojas caducas tocan el suelo para nutrirlo en un futuro; lo que era meramente pasajero se va, es expulsado y cumplirá potra función. No está preparado para afrontar el frío helador ni la nieve que vendrá. La tierra da entonces sus frutos como si en un toque de atención a los animales (y a nosotros sobre todo, que somos los más animales) nos dijese que ya es la hora de recolectar, de ir a verla y recoger el alimento para prepararse para la larga temporada que nos espera, en la que ella estará cubierta e inerte.

En Cercedilla, pueblo de la Comunidad de Madrid, Siete Picos se ve desde un marco diferente. Los colores parecen fusionarse, degradarse, subir y bajar. Las pocas horas de sol, el frío y la lluvia penetran en la tierra con un suspiro helado.

La naturaleza parece decir que, contrariamente a lo que pensamos, ahora está más viva que nunca.
















30 nov 2014

ENTREVISTA AL GRUPO MUSICAL "MAMÁ LADILLA"

Estos últimos meses la que escribe está hasta arriba.

No he tenido tiempo material (y por qué no decirlo bien: de calidad ante todo) para actualizar el blog como a mí me gusta. Ni para mejorarlo. Ni para ganar los Premios Bitácoras ni Tritácoras. Ni para esto y lo otro que me hubiera gustado hacer.

Pero sigo trabajando y probando, entre otras cosas colaborando con una radio local que no por pequeña hace cosas poco importantes.

Hoy os dejo la entrevista emitida el 8 de noviembre en Radio Villalba al grupo musical "Mamá Ladilla", que lleva 20 años sobre el escenario. La emitimos en el programa musical "Inconformistas FM". Espero que la disfrutéis.

Entrevistamos a Juan Abarca (fundador del grupo, cantante, letrista y guitarrista) y a Sergio Fernández, bajista de la banda desde hace más de una año. En el otro lado, las preguntas las hacíamos Juanma Hontoria (que dirige el programa), Adrián y servidora.

22 oct 2014

MARRUECOS: EL SUEÑO EUROPEO

Soñar es gratis pero llevar a cabo esos sueños siempre tiene un precio.

Se puede soñar con realizarse, con viajar, con tener una vida feliz, o simplemente una vida mejor en la que uno tenga seguro que va a comer todos los días y que sus necesidades más básicas van a ser cubiertas con total seguridad. En Europa hemos aspirado durante 50 años a realizar el "sueño americano"; ése estilo de vida de que desde medianos del siglo pasado empezó a copar todos los medios de comunicación. 
La publicidad y en especial la televisión hicieron que una Europa en reconstrucción soñase con parecerse a ese modelo de familia feliz estadounidense, a una sociedad en la que el coche empezaba a ser un símbolo de status social y las mujeres disfrutaban de tener mil electrodomésticos para las tareas del hogar. Papá, mamá, los niños felices que consumen productos último modelo también, una casa en propiedad y un coche. Una vida cómoda y sin apenas preocupaciones, una vida de disfrutes infinitos, de consumo infinito, de seguridad infinita. Ése era el "sueño americano" al que emular en Europa y en cualquier parte del mundo a la que llegase la televisión.

Pero no sólo EEUU es un referente para soñar: en África, por proximidad, muchos sueñan con alcanzar el "sueño europeo". Miles de inmigrantes africanos que llegan a nuestras costas y puntos fronterizos cada mes, desde hace años,a pesar de la crisis, del frío del mar y a costa de poder perder la vida en el viaje. Aunque la mayoría proceden de países subsaharianos, en Marruecos tuve la sensación de que allí también sueñan con fuerza, sueñan a lo grande, sueñan con recorrer 14 kilómetros de mar para poner los pies en su sueño: Europa.

Sí, la decadente Europa, la de la crisis, la de los rescates y los PIGs... Esa Europa sigue calando en la imagen que los marroquíes tienen de lo que es la felicidad, una vida digna y completa. Cruzar a Europa es sinónimo de esperanza, de riqueza, de trabajo, y sobre todo de seguridad. Porque nada malo puede pasarte en Europa, ¿verdad?


                                                     Inmigrantes hacia las costas de Europa

Las historias de primos, amigos o amigos de amigos que consiguieron cruzar el charco y ahora se dan la buena vida abundan en las casas marroquíes. Muchos han ido a Francia, país ex colonizador, ya que allí no tienen barrera lingüística (en Marruecos el árabe y el francés son lenguas oficiales).
Pero por proximidad muchos llegaron a España también. Especialmente en la época del "pelotazo" español, ya se sabe: cuando se construía bueno, bonito y barato. Quería decir que bonito y barato. Más bien sólo barato. El número de inmigrantes creció como la espuma. Ávidos por cobrar nueve veces más de lo que ganaban en su país y aún sabiéndose en muchos casos absolutamente desprotegidos en lo laboral. Con ese dinero algunos han vuelto y se han construido su propia casa en Marruecos. Otros visitan a sus familiares cuando pueden y les llevan regalos desde España, les hablan de su nueva vida, de las ciudades españolas que les han acogido y de sus amistades.
Y también hay otros que han oído hablar de Europa de lejos, sobre todo por la televisión y en especial por el fútbol. Y es que la pasión por este deporte en Marruecos (en África en general) es impresionante. Algunas ciudades celebran una victoria del Barça o del Madrid como estuviesen en Barcelona o en Madrid.

Así que no es de extrañar que hoy muchos tengan la sensación de que España (y Europa por extensión) es una especie de paraíso, un lugar en el que los sueños se hacen realidad.
Es cierto que pese a la crisis las diferencias entre Marruecos y España (o Europa, que suele ser el "gran referente") son evidentes:las infraestructuras, tasa de alfabetización, igualdad de género,el peso de la religión, salarios más altos y más derechos laborales... y muchas otras que se aprecian a simple vista. Sin embargo, al otro lado del estrecho suele ensalzarse a Europa con una imagen de bienestar y riqueza que a veces roza la fantasía. Pero no es oro todo lo que reluce y en el cambio de continente se pierden muchas cosas, algunas irreemplazables. Aquí enumero algunas cosas que no responden a estos sueños "Disney" que idealizan la entrada en Europa. Conceptos que, a mi parecer, distan mucho de la idea de "El Dorado" que muchos marroquíes tienen de Europa:

-La familia: es el gran lazo que une a los africanos (y en Marruecos no es menos), la red que ayuda a sus miembros, por lo que estos nunca se sienten solos. Da igual si uno tiene trabajo y otro (u otros) no: todo se comparte y la solidaridad entre unos y otros es algo que nadie se plantea, se da por hecho.

-Otro concepto de lo que es la pobreza: muy unido con el anterior, ya que los lazos entre personas son importantísimos. Por supuesto que en Marruecos hay pobreza, gente que pide y situaciones extremas (por ejemplo la de las viudas) pero guiándome por lo que vi allí, hay también una protección social muy fuerte y se le intenta ayudar en la medida de lo posible. Si alguien viene, por ejemplo, pidiendo a un restaurante, lo más normal será que el camarero le dé algo que ha sobrado o que le trate con buenas formas; el hecho de ser pobre no impide este trato.

-Calidad y cantidad no son lo mismo: la necesidad de dinero en un país donde la mayoría de las familias tienen cinco u ocho hijos hace que los salarios se queden en nada para alimentar tantas bocas. Al cruzar a Europa el salario puede multiplicarse por diez pero los precios también lo harán. Por eso una vez alcanzada una cantidad de dinero en Europa muchos deciden volver a su país con lo que han ahorrado. De hecho mayoría de la gente con estudios superiores que conocí, conscientes de este hecho, han preferido quedarse en su país para tener mayor calidad de vida y no sólo ganar mas.

-Quimeras que son un negocio: puede sonar a película, pero lo cierto es que muchos ya han caído en sus redes. La desinformación y la falta de acceso a fuentes oficiales hace que miles de personas sean víctimas de las mafias. La prostitución, la esclavitud laboral o la miseria más absoluta son las realidades con las que casi siempre acaban chocando las víctimas con la promesa de cruzar a Europa. ¿Quieres ir  Europa con trabajo seguro y ganar muchísimo dinero? Familias humildes se dejan todos sus ahorros por que uno de sus miembros viaje al viejo continente para realizar sus sueños, que en realidad irán a parar a mafiosos y mercaderes de personas.
Precisamente de este tema trata la película "Diamanates negros" , sobre el negocio oscuro del fútbol en África y de cómo muchos son engañados con la promesa de hacerse ricos y famosos deportistas.


                                                      Trailer de "Diamantes negros"

Por otro lado está la presión social que tienen estos inmigrantes que han utilizado los ahorros de toda su familia y vecinos para lograrlo. Volver con las manos vacías sería el mayor de los fracasos. En el documental "Bienvenido Mr. Kaita" se analiza muy bien esta situación, cuando un hombre regresa a su pueblo natal en Gambia después de haber hecho "fortuna" en Europa.

No pretendo decir desde aquí que vivan mejor en sus países (eso es algo que cada uno ha de valorar), pero sí que tras ese espejismo de oro y fortuna rápida muchas veces se esconcen lágrimas y engaños en una sociedad muy distinta. Y sí, claro que hay algunos que lo han conseguido, claro que les hay que han conseguido ganarse la vida en Europa, aunque no sea siendo Cristiano Ronaldo ni conduciendo un Ferrari. Les hay que viven entre la indigencia y la precariedad más absoluta, les hay que han tenido más suerte, más contactos y se han estabilizado con trabajos mejores.
El sueño Europeo no deja de ser un sueño del que tarde o temprano hay que despertar, y se despierta en la realidad. Una realidad dura y que no se corresponde con la imagen idealizada que se tiene desde África.


13 oct 2014

LA BICICLETA VERDE O LA VALENTÍA DE UNA NIÑA

Esta entrada se la dedico a alguien muy especial que cumpliría hoy años y a quien le hubiera gustado mucho leerla...

Una bicicleta para ir más allá. Dos ruedas para alcanzar la libertad, o al menos para retar a quien se interponga en el camino para conseguirla. No hay restricciones culturales, de género, religiosas o morales que puedan impedir volar, soñar, conseguir conquistar poco a poco esos pedacitos de gozo que nos hacen ser seres humanos en realidad.

"La bicicleta verde" es una película rodada en Arabia Saudí y que llegó a las salas de cine españolas el año pasado.Su directora, la también saudí Haifaa Al- Mansour se dio a conocer (más aún) fuera de las fronteras de su país por esta bella película que trata el tema de la libertad.



                                                               Trailer de "La bicicleta verde"

No sorprende que para narrar esta historia de fuerza el personaje principal sea una niña, Wadjda, (interpretada por Waad Mohammed ). Siendo la única hija de sus padres y sin tener mucho interés en  sus estudios, lo que    más desea es poder tener una bicicleta y poder retar a  , su vecino. No para iniciarse en el deporte ni para que le den una medalla; sólo por el placer de poder correr sobre dos ruedas en la dirección que desee.

Pero Wadjda se da de bruces con la realidad de su casa: ella no ocupa ningún lugar importante en el árbol genialógico de su padre. pues éste debe casarse con otra mujer para tener un hijo varón. Su madre, destrozada por la situación, se ve en la disyuntiva de alentar a su hija a aceptar la realidad y comportarse "como una niña de su edad" o de animarla a cumplir sus deseos.


Otro factor importante entra en juego: la escuela. Ese el el lugar que Wadjda visita a diario para formarse, un sitio en el que las formas (y no el contenido), la normativa y lo superficial parecen ser más importantes que la propia educación. A pesar se su mala disposición para comportarse en clase,  , cede ante la posibilidad de poder ganar un premio que le acerque a su soñada bicicleta y empieza a convertirse en una de las mejores alumnas a la hora de recitar el Corán.

Según se suceden estas situaciones la película va reflejando otras tantas de la vida cotidiana en la sociedad saudí: la relación entre hombre y mujeres, entre las aspiraciones de los niños y las niñas, el poder incuestionable de las instituciones (caso del colegio) frente al peligro que supone que alguien se salga de los cánones marcados, la relación madre-hija en una sociedad de marcado carácter patriarcal y qué espera la una de la otra.

Relación madre- hija en la película

En lo referente a este último punto Wadjda y su madre parecen ir encontrándose poco a poco: la niña por empezar a conocer lo que supone esforzarse en el mundo real para conseguir lo que quiere (en este caso, la ansiada bicicleta) y por parte de la madre, el acercamiento hacia su hija está motivado en el abandono de su marido, lo que le hace buscar su propia fuerza y empezar a admirar la rebeldía y obstinación de su hija por luchar por sus sueños.


Con detractores y enamorados, lo que a ninguno se le escapa es que la historia escapa del cine que estamos acostumbrados a ver en la cartelera y que más allá de la técnica narrativa, Haifaa Al Mansour cuenta una historia poderosa, valiente, sin dejar de ser delicada, como sus protagonistas y la historia de la propia cinta.

A modo de reflexión y en relación con la película, hace unos días pude ver un spot publicitario de la marca "Always". Parece ser que la industria de los productos femeninos se están dando cuenta del poder de estas historias y cada vez son más la marcas que intentan acercarse una imagen más real de la mujer. Más allá sobre el fin (nosotras mismas las primeras) somos las que tenemos una idea muy equivocada sobre lo que es hacer las cosas "como una niña". La pena es que tenga que ser un anuncio lo que cause revuelo para que este tipo de vídeos se extiendan.



 
                                                       "Like a girl", campaña de Always


5 oct 2014

PODREDUMBRE LABORAL (I): BECARIOS VITALICIOS

Estaba acostumbrada a leer el término"vitalicio" acompañando a nombres como "sueldo", "cargo" o "pensión". Pero el otro día mientras recibía las noticias matutinas, mi vista se posó ante la siguiente expresión: "Becarios vitalicios". Aquí podéis leer la noticia: Becarios vitalicios

Resumiendo: la cadena de radio SER (uno de los referentes informativos más importantes de España) ha sido multada por explotar a sus becarios, quienes llevaban realizando las funciones de un profesional sin tener el contrato que a ésta labor corresponde (del sueldo mejor ni hablamos). Algunos llevaban en esta situación dos años, un periodo más que de sobra como para haberse formado en la empresa y empezar a realizar labores profesionales. Vaya. Así que el hasta ahora envidiado adjetivo "vitalicio" está empezando a acompañar situaciones nada deseables para perpetuarse en el tiempo, como es el caso de las becas.

                                                                      Chiste del periódico ABC

Pero vamos a ver... ¿Qué es ser becario? No es ni más ni menos que empezar a trabajar de forma práctica en una profesión. Y sí, las prácticas son muy importantes, yo diría incluso que algunas carreras (y señalo aquí a las de Comunicación) no sirven de nada sin aprender haciendo. Y sí, el aprendizaje requiere tiempo, lógicamente no vale lo mismo un trabajo peor hecho por la falta de conocimiento que uno hecho de forma profesional. "La experiencia hace al maestro": éste podría ser el mantra que justifica todo aprendizaje. Quiero decir con esto que estoy totalmente a favor de las prácticas, incluso cuando éstas no son remuneradas; ya que implican que el estudiante o becario está aprendiendo y en ocasiones esto vale más que cualquier máster o curso de especialización.
Pero no nos engañemos: todo tiene un principio y un fin... incluso el propio aprendizaje. Y en dos años realizando labores de redactor en plantilla estoy segura de que los compañeros de la SER estaban igualmente capacitados que los redactores de plantilla para hacer labores profesionales.

La mayoría de las empresas que tienen becarios lo hacen mediante convenios con las universidades, de forma que se ocupan de formar al alumno (de hecho los créditos de libre elección se pueden convalidar por las prácticas). Además las empresas reciben subvenciones (tan escasas y codiciadas en época de crisis) por acoger al alumno y abrirle puertas en el mundo laboral. Hasta aquí nada que objetar.
La parte incómoda viene cuando vemos las cifras del "becariado": un 58% no recibe ningún sueldo por las prácticas mientras que los que sí lo hacen perciben una media de 320 euros. Si a esto le sumamos que pasado un tiempo más que razonable estos becarios empiezan a realizar las funciones de un profesional, con los horarios de un profesional y sus responsabilidades... ¿No deberían también verse estos cambios reflejados en su contrato, y por lo tanto, en su sueldo y condiciones laborales?


                                                                  Viñeta de Forges

 Más allá del revuelo en las redes sociales, la indignación de la calle o la poca sorpresa de quienes sí conocen estas prácticas... ¿Quién creéis que se ha llevado la peor parte tras realizarse esta inspección? ¿Algún alto cargo? ¿Alguien de la dirección que ha hecho la vista gorda durante mucho tiempo? ¿Alguien ha decidido hacerse responsable?

Has acertado. Han vuelto a ser ellos, los becarios. 80 concretamente, que han dejado de ser vitalicios para irse a la calle de forma inminente. No sin antes dejar desbordados a los redactores contratados, según informa PR Noticias. Así que en la práctica muchos estarán pensando ahora que más les valía tener un mini sueldo y la posibilidad de seguir haciendo currículum que verse en la calle.

Pero esto no es nuevo. La noticia ha recordado otros casos recientes de abuso laboral hacia los becarios, como el de los que trabajaban para el diario "El País" que se destapó hace dos años. Lo más llamativo de este caso es que los becarios de "El País" provienen en su inmensa mayoría (si no en su totalidad) del Máster en Periodismo que realiza el periódico y que cuesta la módica cantidad de 13.500 euros (precio del curso 2014/ 15).

Otros medios, como la agencia de noticias EFE, también se han visto salpicados por las inspecciones de trabajo relacionadas con la explotación de los becarios. En esta ocasión el sindicato denunció que EFE había mentido a los inspectores sobre las labores que llevan a cabo los becarios.

Esto en cuanto al trabajo en los medios de comunicación, pero situación es muy parecida en casi todos los sectores.

Siendo esto así... ¿Por qué aceptan entonces los jóvenes seguir siendo becarios durante tanto tiempo? Aquí van algunas razones:

-La promesa y esperanza de llegar a formar parte de la plantilla con un contrato mejor.
-En algunos casos, aunque sea poco, perciben un dinero por la actividad que realizan. Vista la situación laboral española muchos prefieren ganar poco trabajando de lo que han estudiado que ganar poco y dedicarse a otra cosa.
-Seguir haciendo currículum y continuar aprendiendo (aunque como ya he analizado esto también tiene un límite).

La realidad pesa y aprender todo lo que se pueda es necesario. A nadie se le escapa que es mejor sacar adelante el trabajo sin a penas gastar en personal y con contratos muy flexibles, en ocasiones sin ellos.
La línea entre el abuso laboral, el aprendizaje y el trabajo profesional es muy fina.