2 sept 2012
10 ago 2012
El joven ladrón
Hay una historia que anoche llamó, de repente, a las puertas de mi memoria. Es una de tantas que he vivido en el país balcánico, de esas anécdotas a las que no se le da importancia mientras una las vive y se va aclimatando a la vida en situaciones nuevas, pero que al llegar a casa y ver lo cotidiano recobran un sentido especial.
Empezó el pasado diciembre, concretamente el día 17. Esta era la fecha en que yo me dirigía al aeropuerto de Otopeni (el más grande de la capital rumana) para volar hacia España y volver a ver a familia y amigos después de 6 meses. Aunque mi vuelo salía a las 6 de la mañana del día siguiente, preferí hacer noche en el aeropuerto, no quería tener problemas de tiempo y así cogía en transporte público: un autobús que por 7 lei (si no recuerdo mal) va directamente desde Gara de Nord (la Estación del Norte) hasta Otopeni.
Los taxistas, esos grandes enemigos del bolsillo del extranjero en Bucarest (y a veces incluso de su inteligencia), regatean el precio que a ellos les parece, y por hacer el mismo trayecto que el bus piden 70, 60, 50...o 40 leis en el mejor de los casos. No recomiendo este servicio salvo que se trate de una urgencia, pues incluso los que parecen oficiales desconectan la máquina para que la cobaya humana en que se convierte el extranjero hacia el aeropuerto no pueda saber el valor de la estafa.
A sabiendas de todo esto, aquella tarde- noche (sí, porque desde las cinco de la tarde ya era de noche) me dirigí a la parada de dicho autobús, a la salida de la estación. Arrastraba, en el sentido más literal de la palabra, una maleta vieja cargada con toda la ropa de verano; y llevaba a mi espalda otra mochila, cargada a reventar. Tras varios intercambios de palabras con los taxistas (que raudos se aproximaban a la puerta de la estación con las " Tres bes": Bueno, Bonito...¡Y Barato!), pude encontrar la marquesina para esperar el autobús.
Esperé y esperé. Pasó media hora, pasó otra. Gente venía a la parada, llegaban autobuses que iban a otros destinos, algunos se subían y llegaba gente nueva. Al llevar hora y media en la gélida noche bucarestina, apareció el autobús, cual aparición mariana para mi estado de nervios. Me dirigí a hablar con el conductor para explicarle con mi rumano básico que le pagaba el billete allí mismo ya que con todo el jaleo ni sabía dónde había que comprarlo. <<Muy bien, muy bien>>, me dijo el hombre desde su cabina, dándome a entender que le importaba poco que no le pagase pero que entrase de una vez, que hacía frío.
<<Gara de Nord>>, la estación de trenes más importante de Bucarest. Foto: Wikipedia.
Así lo hice, cuando de pronto noté cómo alguien me empujó y se pegó a mi mochila, y eso que en ese momento sólo estaba yo sola para entrar. Me giré y vi a un chico, que, ante la mirada de el resto de pasajeros y el descaro de la situación, salió corriendo del autobús.
-¿Te han robado, lo tienes todo, estás bien?- Me preguntaron unos chicos rumanos que se habían subido en el mismo sitio.
-Sí, sí, lo tengo todo.- Dije después de abrir el bolsillo de la mochila.
-¡Qué suerte has tenido! (Noroc!)- Exclamaban y gesticulaban. Y aunque hablaban muy rápido entendí lo que decían: que los ladrones se suelen poner en esa parada para acechar a los que van a aeropuerto, le observan y luego le intentan robar. Por lo general son dos, y mientras uno hace como que te ayuda con la maleta, el otro se pega a tí por detrás mientras te abre los bolsillos de la mochila o el pantalón y te roba la cartera o lo que puedas llevar de valor. A mí me salvó que cuando al surbir no había a penas gente y fue muy evidente el intento de robo. Sin embargo así fue como robaron a mi coordinador en la estación de tren de Cracovia, Polonia.
Había oído hablar de la miseria de Bucarest, de las advertencias sobre tener precaución (más siendo de fuera), la mayoría me parecía que estaban basadas en prejuicios contra los gitanos, y en cualquier caso me consideraba alerta. Pero por eso mismo no pensaba que me fuese a pasar a mí.
Revisé durante el trayecto al aeropuerto que llevaba todo: el billete impreso, el DNI, la cartera, eso era lo más importante. Al bajarme en Otopeni y entrar directamente en el aeropuerto sentí un gran alivio, sobre todo al ver algunos policías vigilando la zona, personal de limpieza hasta por la noche, pantallas de plasma anunciando vuelos y destinos, restaurantes con zona wi-fi...¿Qué mundo era éste, tan distinto del que acababa de dejar atrás?
Pero esta historia no acaba aquí. Esto es sólo una introducción, o, al igual que el título de una canción de Extremoduro, una "Dulce introducción al caos".
Pasaron varios meses hasta que, en abril, volví a hacer el mismo trayecto hasta Otopeni.
Esta vez sí era plenamente de día, era una tarde con mucho viento, pero bonita. Después de un invierno crudísimo, Rumanía empezaba a florecer, y su capital, afamada por sus zonas verdes, empezaba a tener una atmósfera especial en la que el aire y los colores de sus árboles y jardines se vivían intensamente.
Volví (esta vez con billete), a la parada del autobús. Esta vez sólo iba a buscar a una amiga, por lo que llevaba conmigo únicamente una mochila. Bajo el sol de la primavera la espera se llevaba mucho mejor.
Fue entonces cuando vi a un muchacho. Era moreno, tanto de pelo como de piel, e iba vestido con ropa que le venía grande: me llamó la atención la chaqueta enorme que llevaba. No sabría decir cuántos años tenía, pero rondaría los 13 años, tal vez 14, quizá 12, puede que incluso menos. Creo que pasa mucho con los chicos en esas condiciones: pueden aparentar ser más mayores por lo avispados que les ha puesto la vida en la calle, pero esta misma, por la mala alimentación y los malos hábitos les hace que parezcan más infantiles.
Estaba rondando la parada, y en seguida me acordé de mi aventura de hacía unos meses. Mi cara debió delatarme, porque nada más verme se sentó a mi lado.
Me abracé a mi mochila, como diciendo: <<Esta vez nadie va a intentar hurgar aquí>>, y seguí esperando el autobús. Él estaba sentado en el mismo banco, a mi derecha, y aunque no sé exactamente qué decía en rumano, sé que le hacía gracia la situación, ver la reacción que era capaz de causarme con sólo sentarse al lado. No dije una palabra, no le contesté (ante todo porque no quería delatarme como extranjera), y al poco tiempo me levanté y me fui a esperar a otro asiento, resguardado por más gente que también estaba esperando, y donde me sentía más a salvo.
Una parte de mí se sintió mal, como: <<Te estás dejando llevar por los prejuicios>>, pero la otra sólo se acordada de ese intento de robo la noche antes de despegar.
Como de costumbre, el autobús del aeropuerto se hizo esperar. Llegó uno que iba a otro sitio, y la gente empezó a ir hacia él, en masa. Entonces vi cómo el chico se levantó y se acercó a la multitud, poco a poco. Me iba mirado mientras se colocaba detrás de una mujer que llevaba un gran bolso, bastante a la vista. Su sonrisa era desafiante. <<Ellos no me ven, tú sí, tú sabes lo que voy a hacer. - Parecía estar diciéndome mientras me sonreía - No vas a ser tú hoy, pero mira, va a ser otra, yo voy a hacer lo que voy que voy a hacer de todas formas.>>
Las puertas del autobús se cerraron y la figura del chico se perdió entre la gente. Yo no perdí por un segundo el control sobre mi mochila, aun sabiendo que, por el momento, el peligro había pasado. Seguí esperando medio alerta, pensativa. Recordaba los andares del chico hacia toda esa gente...Y sobre todo, ese gesto, dirigido a mí únicamente, esa sonrisa que me pareció desafiante y bobalicona al mismo tiempo, propia de un niño que quiere atención por la fechoría que está a punto de cometer. Como quien, sabiendo cuál es su suerte y su desagracia, se resigna, la acepta, e incluso juega con ella, se ríe de ella y la maneja su antojo.
De repente me pareció que había una profunda tristeza detrás de todo ello.
9 ago 2012
María de Rumanía
Lo que más sorprende y caracteriza a este país son todas las influencias que este lugar de los Balcanes ha tenido a lo largo de su historia. El Imperio Otomano por un lado, lo húngaros por otro, la dinastía alemana...Y es que aunque Rumanía sea un Estado republicano democrático hoy, comunista hace apenas 23 años, también fue una monarquía.
Y hoy dedico este post a una mujer que fue fuertemente popular y es aún recordada por su carácter: la reina María.
María de Rumanía en un retrato.
Una de las mujeres que más huella dejó en este país...y eso que no era rumana. Al menos de nacimiento.
No. La reina María de Rumanía nació en Reino Unido. En 1875. Como todos los matrimonios reales de la época, el suyo fue de conveniencia, y se casó con el heredero al trono rumano con sólo 17 años, el entonces príncipe Fernando. Pero la I Guerra Mundial, en la que Rumanía participó dos años después, hizo que no fuesen coronados hasta 1922.A juzgar por sus cartas no fue un matrimonio feliz e incluso existen dudas de que los dos últimos hijos de la pareja no fuesen de su marido.
¿Y a qué se debió su popularidad? Básiamente a la labor que realizó durante la I Guerra Mundial en Rumanía, prestándose a ayudar a la Cruz Roja con los heridos y enfermos. Más tarde colaboró activamente en causas benéficas y de reconstrucción de edificios.
María de Rumanía realizó labores sociales durante la I Guerra Mundial. Vídeo de Youtube.
Quiso estar presente el el Tratado de Versalles para presionar y conseguir ayudar para Rumanía.
Tuvo una gran influencia en el mundo político y gracias a ella el país consiguió aumentar un 60% su territorio, pues uno de sus objetivos era reunir en el país a todas las personas de habla rumana. Ganó las regiones de Besarabia, Transilvania y Bucovina, así como zonas del Banat, Crisana y Maramures.
En cuanto a sus hijos, Carol llegó a ser Rey, siendo proclamado Carol II. Perdió la relación con él al presionarle para casarse por conveniencia en un matrimonio dinástico, tal como había hecho ella.
Pero la reina era mucho más que su poder de influencia. Era también amor a las letras y a la cultura. Por eso escribió sus memorias tras la muerte de su marido u obras de ficción como <<La azucena de la vida>> o <<Hijo del Sol>>.
Murió en el Palacio Real de Peles, en Sinaia, en 1938. Sin embargo, su última voluntad aún no se ha cumplido: que su corazón descansase en Stella Maris, una capilla que ella misma mandó construir en el palacio de Balcic, Bulgaria. A día de hoy yace en el sótano del Museo de Historia de Rumanía en Bucarest.
Como curiosidad, citar a la escritora Dorothy Parker, quien le dedicó unos versos en su poema <<Comment>>:
23 may 2012
Punto y seguido
Hace ya unas semanas que terminé mi EVS. Hace unos días que he dejado Rumanía atrás, sobrevolándola. Hace ya unas semanas, después de diez meses en ese hermoso país del este de Europa rodeado y sumido en la Historia.
Han sido muchas experiencias las de estos últimos meses, las de esta "aventura" que empecé en julio. Muchas expectativas cumplidas, muchas sin cumplir, otras, cumplidas inesperadamente y sin saber si quiera que podían existir.
Es difícil describir el recorrido. Este mismo blog, que dio sus primeros pasos con intención de informar sobre el voluntariado en Rumanía tampoco ha acabado cumpliendo esa función (por diversas circunstancias) y poco a poco empezó a evolucionar hacia otra cosa, convirtiéndose en un espacio personal en el que escribo y cuelgo lo que me da gana y me parece interesante.
Han sido muchas las personas que han pasado por mi vida en este último año. Y ha sido un aprendizaje sorprendente en todos los sentidos. Mis dos compañeras de piso a las que recordaré siempre, una francesa y otra de Jordania, de las cuales aprendí y ellas me enseñaron lo que sólo una convivencia tan estrecha puede enseñar: desde mejorar el inglés como idioma básico hasta la amistad más allá de las barreras culturales o religiosas...Comidas árabes, tardes en la terraza bajo el sofocante sol rumano (recordemos que Câmpina es la ciudad más soleada del país), encuentros y desencuentros, problemas de convivencia y soluciones (no siempre puestas en común), dibujos, viajes, horas y días de tren, charlas sobre historia, estudios, sueños, expectativas...
Mi querida Rula...cuánto te voy a echar de menos.
El resto de compañeros, de Italia, Albania y España con los cuales compartí varios meses en Câmpina...Otros voluntarios, de diferentes países: Turquía, Estonia, Polonia, Hungría, Moldavia...a quienes a veces tuve ocasión de visitar y me acogieron hospitalariamente (otra de las cosas que se aprende en el EVS).
Uno de los objetivos del Servicio Voluntario Europeo es promover la educación no formal. Esa que no se aprende en los libros ni en las academias, no que sea mejor no peor, pero que forma una parte importantísima de la vida al fin y al cabo: cómo convivir, adquirir y compartir valores, ganar independencia...
Puedo decir que esa la he adquirido con creces. Todo es mejorable, y aún hay mucho que aprender en todo.
No siempre las cosas funcionan como prometían, no siempre todo va bien...y en mi proyecto la verdad es que hemos tenido problemas: de comunicación en la organización, con los jóvenes, con los institutos y otras instituciones que no siempre se prestan a ayudar, en la coordinación...Los propios voluntarios nos hemos desmotivado muchas veces y no hemos visto muchas posibilidades que esta oportunidad ofrecía.
Pero lo importante es que todo eso me ha servido a tener mi propia iniciativa cuando lo oficial no funcionaba, a tratar nosotros mismos con la gente (aprendiendo así el idioma), a proponer y llevar a cabo las propias ideas, a echarle imaginación, ganas, a viajar...
El "Bosforo Express", de Bucarest a Estambul
De los siete voluntarios que hemos pasado por el proyecto, cuatro lo abandonaron (tres de ellos por decisión propia y el otro fue expulsado), y yo he sido la que más tiempo ha pasado en Rumanía...10 meses al final....¡Quién me lo iba a decir aquella primera semana de julio, nada más llegar, cuando pensaba que no duraría ni quince días! Llamaba a España todos los días y miraba, curiosa, los enormes jardines de las casas rumanas que en verano florecían bajo un sol de justicia.
Sabía que toda una aventura estaba por delante, pero no podía ni imagina cómo sería, quiénes serían los protagonistas ni qué vueltas daría la historia....
No, no ha sido todo tal como ponía en el contrato de "Servicio Voluntario Europeo", y al margen de que tantos compañeros voluntarios lo hayan dejado, yo me pregunto: ¿Ha sido mejor? ¿Ha sido peor?
Ha sido diferente, y para mí, bueno sin ninguna duda. He aprendido todo lo que he escrito antes y más, y en cuanto a la comunidad que iba a beneficiar he aprendido también a cómo tratar más directamente con ellos.
Y aunque no estuviese escrito en ningún sitio empecé a dar clases de español en un orfanato local, lo que a la vez que me permitió conocer más gente dedicada a los niños y me ha abierto puertas y la mente...También he realizado debates con jóvenes en el centro, estuve dando clases de baile y realizamos algunos reportajes con la población.
He conocido mucha gente, mucha, mucha gente. Y eso es sin duda lo mejor de todo, con lo que yo me quedo. Porque sin los demás no somos nadie. Ese es el gran aprendizaje.
Y hablando grandes aprendizajes de se me vienen a la cabeza los recuerdos de cuando aprendí a escribir... Y he aquí el porqué del título de esta entrada...Un tanto friki pero con mucho sentido para mí.
Recuerdo a la profesora haciéndonos dictados, y diciendo cómo había que estructurar el texto. Párrafos, comas, puntuación....No era fácil al principio, pero se hizo sencillo. Esto es muy importante, porque dependiendo de cómo se ponga puede cambiar totalmente el sentido de lo que se cuenta.
Siempre me acordaré de cuando nos explicó que <<punto y seguido>> significaba que había que poner un punto, pero que seguías escribiendo detrás. Y que <<punto y aparte>> significaba que cambiabas de párrafo: ponías un punto y empezabas a escribir en otra línea ideas diferentes de las del párrafo anterior.
La <<coma>>, sin embargo, es una pausa muy pequeña que se hace dentro de una misma frase.
En algún lugar de un gran país...
Por eso mi despedida del SVE está bautizada como <<Punto y seguido>>. Porque sí, han sido 10 meses (que no son moco de pavo) en los que he aprendido muchísimo, y por eso no puede ser una simple <<coma>> en mi vida: tiene un contenido propio. Pero no lo voy la relegar a la categoría de <<Punto y aparte>>, porque ya no se puede. No puedo pasar de párrafo ni cambiar de contenido así como así. Esta experiencia me ha tocado y transformado de alguna manera, y por eso no hay un salto de línea: el texto va a seguir guiado por las mismas ideas y no pierde su esencia.
Acabo mi despedida al SVE con las palabras de Phil Bosmans de un extracto de su libro <<Las flores del bien>>.
"Sin los demás, la vida, el amor y la felicidad, son una utopía.
Estamos enlazados unos con otros mediante infinidad de hilos.
Una vida depende de otra vida y ninguna se desarrolla sin las demás."
20 abr 2012
El Infierno
<<LIBERTAS VIORUM FORTIUM PECTORA ACUIT>>
<<La libertad estimula el espíritu de los hombres fuertes>> Tito Livio
¿Qué es el infierno?...
Cuando uno se muere...¿Se muere o no se muere?
¿Qué es el infierno?...
Cuando uno se muere...¿Se muere o no se muere?
"La Lengua de las mariposas" es una película española del año 1999, dirigida por José Luís Cuerda.Se basa en los relatos de <<¿Qué me quieres, amor?>>, del escritor gallego Manuel Rivas.
Narra la historia de dos personajes que viven el comienzo de una guerra (la guerra civil española): el viejo maestro Don Gregorio y su alumno, el pequeño Moncho.
Aunque a primera vista los dos podrían ser muy diferentes para tener algo en común: por la edad, por las experiencia del maestro frente a la inocencia del niño... a ambos les une la fascinación por el mundo que les rodea. Y el niño, miedoso en un principio hasta para ir al colegio, empieza a tener una gran confianza en su profesor y a disfrutar del conocimiento. Por su parte, el maestro (que representa el ideal de educación de la Escuela Libre de Enseñanza de la II República: no pega, cree en otras metodologías para enseñar, no hace uso de la religión en sus clases...etc), se siente útil con este chico.
Mucho se ha dicho escrito sobre este filme porque si hay algo que no hace es dejar indiferente.
No voy a valorar si es una película más sobre la guerra, que si siempre el cine español vuelve al mismo tema, que si los republicanos son aquí los buenos y los demás muy malos...Al margen del contexto político (que lo tiene, y mucho, evidentemente) la película es una belleza. Mezcla y muestra las emociones más básicas del ser humano, pero sobre todo trata temas básicos que a todos nos tocan como la libertad, el amor, la curiosidad, la lucha por lo que se quiere...
Y tal vez uno de los momentos claves de la historia sea esta escena. El niño, que viene de un hogar que representa los bandos que se están formando en España (su madre es religiosa y defensora de las tradiciones y su padre un descreído de la Iglesia y republicano), está confundido sobre otro tema clave para el ser humano: la muerte. Y así se lo hace saber a su maestro y amigo.
El anciano profesor le confiesa su "secreto"....que el infierno del que se habla, simplemente no existe. Y le dice algo más profundo y desconocido todavía: en qué consiste el verdadero infierno.
Me ha sorprendido mucho la explicación que dan algunos expertos en cine sobre esta escena (como desde el blog <<Cinergia Movie Filme>> http://www.personal.psu.edu/users/s/a/sam50/cinergia/mf/mariposa.htm ), en el que se explica la misma y todo su simbolismo. Y es que en esta escena ambos parecen estar en una especie de Jardín del Edén, rodeados por naturaleza, y cuando Don Gregorio confiesa a Moncho su verdad, el niño muerde una manzana, símbolo del pecado original y de la expulsión del paraíso. Algo así como que después de saber esto el chico no volverá a sentirse protegido y amparado, pero también recordemos que la manzana, simbólicamente, venía del Árbol del Conocimiento...Y es precisamente eso lo que Don Gregorio quería transmitir a sus alumnos, aunque lo haga en forma de secreto.
<<El odio, la crueldad...eso es el Infierno. A veces el Infierno somos nosotros mismos.>>
Tal vez por lo que tanto conmueve esta película es porque plantea, durante todo su desarrollo el sentido de las guerras y cómo estas pueden marcar a la población, pero sobre todo a los niños.
13 abr 2012
LIBERTAD
Ya lo decía El Qujote: que es uno de los más preciosos dones...Para mí es casi el único y supremo.
Capítulo 58 de la segunda parte:
Esto es la LIBERTAD
<<Porque soy como el árbol talado que retoña...
Aún tengo la vida >>
-Algunos extractos del vídeo:
Capítulo 58 de la segunda parte:
"Cuando don Quijote se vio en la campaña rasa, libre y desembarazado de los requiebros de Altisidora, le pareció que estaba en su centro y que los espíritus se le renovaban para proseguir de nuevo el asumpto de sus caballerías, y volviéndose a Sancho le dijo:
-La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad así como por la honra se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres.
Digo esto, Sancho, porque bien has visto el regalo, la abundancia que en este castillo que dejamos hemos tenido; pues en mitad de aquellos banquetes sazonados y de aquellas bebidas de nieve me parecía a mí que estaba metido entre las estrechezas de la hambre, porque no lo gozaba con la libertad que lo gozara si fueran míos, que las obligaciones de las recompensas de los beneficios y mercedes recebidas son ataduras que no dejan campear al ánimo libre. ¡Venturoso aquel a quien el cielo dio un pedazo de pan sin que le quede obligación de agradecerlo a otro que al mismo cielo!"
Esto es la LIBERTAD
A continuación el tema "Para la Libertad", adaptación de Joan Manuel Serrat al poema de Miguel Hernández
Aún tengo la vida >>
Sobre la vida, la libertad y el Humanismo...Discurso de José Luís Sampedro
-Algunos extractos del vídeo:
Fijaos en algo que damos por hecho en nuestra cultura y no nos sorprende: en 2.000 años, desde Grecia, el progreso técnico ha sido prodigioso, pero...¿Y en la vida humana, y en la vida cotidiana? Seguimos exactamente igual, con guerras, divisiones, persiguiéndonos, luchando, con xenofobias, con exclusivismos, con nacionalismos excluyentes... Incluso las religiones que aman al prójimo se matan unas a otras desesperadamente...La humanidad está por hacer.
Ahora, cuando la técnica nos ofrece comunicaciones instantáneas, transportes casi instantáneos, todas las oportunidades para encontrarnos en un escenario único, nos encontramos con que seguimos en los mismo...¿Cómo no hemos aprendido a disfrutar de esa técnica?
No tenemos el arte de vivir: tenemos mucha técnica y muy poca sabiduría.
¿Estamos haciendo un uso HUMANO de los seres humanos? ¿Estamos haciendo un uso humano de nosotros mismos? ¿Estamos sabiendo vivir humanamente?
¿Tenéis mucho tiempo libre para vivir? ¿Para viviros? ¿Tenemos mucho tiempo libre para vivirnos? ...¿O pedimos constantemente que nos vivan? Vamos al médico a que nos cure, vamos al profesor a que nos enseñe: no nos enseñamos, no nos curamos...
Y esa es la vida: HACERNOS NOSOTROS. LA VIDA ES HACERNOS LO QUE SOMOS.
Pero hacerse lo que se es exige tiempo: tiempo para hablar con uno mismo.
Necesitamos hacernos, y para eso necesitamos tiempo (nuestro), porque lo que tenemos que vivir es nuestra propia vida, no la vida que nos digan que vivamos, no: la vida que nosotros sepamos que tenemos que vivir porque es la nuestra. Y eso exige algo muy importante que es LA LIBERTAD.
Lo que da dignidad al ser humano plenamente es la LIBERTAD. Y cuando la libertad se ejerce personalmente e interiormente se puede ser libre dentro de un calabozo mientras que se es un siervo fuera del calabozo.
El hombre libre con igualdad y con fraternidad es el hombre con DIGNIDAD.
Estoy mencionando palabras que son valores fundamentales para ensalzar lo que más os deseo que lleguéis a conseguir, lo que más os ruego que tratéis de cultivar: EL PENSAMIENTO LIBRE.
Todo lo que nos proponen nuestros líderes es el desarrollo de más y más, el desarrollo exterior y cuantitativo, no el desarrollo interno de las personas, no el desarrollo hacia adentro, no el desarrollo que nos perfecciona. No: el desarrollo que aumenta la cantidad de cosas que hay (como por ejemplo la basura).
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